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La técnica de control de masas a través de la estupidez artificial

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Una de las principales inquietudes con respecto al desarrollo tecnológico desmedido es la Inteligencia Artificial. Desde Isaac Asimov en el pasado, hasta Stephen Hawking o Elon Musk en la actualidad, distintas personalidades relacionadas con la ciencia han expresado una preocupación genuina con respecto a la creación de robots capaces de competir contra la inteligencia humana. Expertos señalan los riesgos de desarrollar algoritmos complejos que concentren en un único dispositivo todos los saberes que la humanidad ha comprendido desde sus orígenes. Con androides capaces de superar el Test de Turing: aprender del contacto humano, mantener una conversación y pasar desapercibidos como una máquina ante la conciencia del hombre el riesgo para la humanidad es latente.

Una generación de robots con estas características, en palabras de Hawking, podrían significar “el fin de la raza humana”. Los androides tomarían el puesto de supremacía en la Tierra que tristemente ha ejercido el hombre y controlarían a su antojo el futuro de la vida y todas sus manifestaciones.

robots bots

A pesar de todas las previsiones ante lo que en el futuro inmediato parece un riesgo real, en la actualidad existe una realidad que acecha con mucha más cautela y controla la mente humana a través de Internet y las redes sociales. Los hombres se han preocupado por controlar el desarrollo de inteligencia artificial antes de que ella los controle, pero nunca previeron que sería la estupidez artificial la que silenciosamente, penetraría en los cerebros de los individuos para moldear su opinión con respecto a un tema, consumir algún producto o responder de forma determinada a un estímulo social.

La presión social es un fenómeno psicológico que funciona adaptando el comportamientos de los individuos a la norma que sigue un grupo. Está presente en todas partes, desde las opiniones políticas y las buenas costumbres, hasta la percepción de una película de culto. Puede que no entiendas nada y salgas decepcionado de la sala, pero al entrar en contacto con las opiniones positivas del resto del mundo, tu percepción cambie y comiences a aceptar que se trató de una buena cinta.

Se trata de un condicionamiento social que está presente en todas partes y obliga a los individuos a adaptar sus opiniones a las de un grupo.

Lo mismo se reproduce en escenarios controlados: al final de una obra de teatro que no te pareció tan buena, la emoción de la mayoría te obliga a levantarte de tu asiento y aplaudir durante unos minutos. Se trata de un condicionamiento social que está presente en todas partes y obliga a los individuos a adaptar sus opiniones a las de un grupo. En el caso de los jóvenes, el deseo de pertenencia e identidad refuerza la presión social, de ahí que las tribus urbanas, los fanatismos y la moda permee en este grupo como a ningún otro.

Esta opinión se utiliza para legitimar discursos a raíz de la elección mayoritaria. El Frente Nacional por la Familia, la candidatura de Donald Trump o la condena al uso de marihuana para fines recreativos son ejemplos de la forma en que se construye la presión social con un objetivo dado.

hitler bot

En el caso de las redes sociales, éstas no sólo funcionan como el principal “espacio” de recreación para miles de millones de personas alrededor del mundo. También constituyen la primera fuente de noticias, publicidad, opinión y ventana al mundo. Es aquí donde interviene la unidad funcional de la estupidez artificial: los bots.

Un bot es un programa informático con cierta independencia para realizar funciones secundarias imitando el comportamiento de un humano. En un principio, los bots podían cumplir con funciones autónomas sencillas, facilitando el quéhacer informático, sea moviendo directorios, buscando duplicados y archivos inservibles u otorgando ayuda en línea a través de chats. Sin embargo, su mayor uso en la actualidad gracias a la difusión masiva de la redes sociales, es la creación de presión social a favor de un grupo determinado.

social network bots

Cerca de un tercio del tráfico global de Internet se debe a los bots. En la red como en la calle, es habitual encontrar opiniones, ofertas e ideologías de todo tipo. Sólo hace falta caminar un par de cuadras, navegar a través de un listado de sitios populares o las principales redes sociales para encontrar el pulso de la opinión pública sobre un tema en específico. En la vida real, una marcha multitudinaria puede dar cuenta del apoyo que tiene una causa social, mientras en Internet no siempre es posible distinguir entre una persona real y un bot creado con el fin de ejercer presión social.

El gobierno de Rusia, el de México o la popularidad de los Youtubers son ejemplos del uso de bots para conseguir legitimidad y favorecer una opinión ante un diluvio de críticas reales. Los bots no sólo crean un contrapeso a la percepción real sobre un hecho o acción gubernamental, también condicionan el pensamiento de las mentes más frágiles hacia una segunda opinión sustentada por “las masas”, que en realidad son producto de la programación de perfiles falsos con ese fin. El uso de los bots no se limita a la opinión, también funciona compartiendo masivamente “noticias” tendenciosas, inflando subastas a favor del anunciante, creando publicidad disfrazada de información o entorpeciendo la discusión de un tema prioritario, sustituyéndola por otro de menor interés para desviar la atención del gran público.

social network bot

El uso de bots es una realidad que afecta especialmente a los más jóvenes, susceptibles de caer en los discursos mayoritarios e ingenuos ante toda la información que la red tiene por ofrecer. La inteligencia artificial asoma como un problema en desarrollo hacia el futuro, pero el sesgo de opinión, la manipulación y la libre expresión en Internet corren el riesgo de desaparecer ante la presencia de ejércitos de cuentas falsas que distorsionan la realidad a través de la técnica de la presión social.


Si te interesa el tema del desarrollo de robots con algoritmos avanzados que compitan contra la mente humana y sus riesgos, no dejes de leer la inteligencia artificial y el fin de la raza humana según Stephen Hawking y Elon Musk. ¿Cuál es el discurso que utilizan los youtubers y qué consecuencias acarrea para la sociedad? No dejes de leer la invasión de los idiotas que predijeron Aldous Huxley y Umberto Eco para un análisis sobre el fenómeno mediático de más repercusión en la actualidad.

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