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Así está acabando la prensa con los ‘virales’ de internet

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POR

JAVIER MELENDEZ MARTIN

Un ‘viral’ es a la prensa amarilla digital lo que un ‘escándalo’ era en los periódicos de antes

La palabra viral aplicada a las redes sociales está gastada de tanto usarla. Los periódicos digitales tratan a los potenciales lectores como Pavlov a sus perros: esperan que saliven tras leer viral en el titular de la noticia.

La técnica no es nueva: viral es a la prensa amarilla electrónica lo que escándalo en los periódicos de otros tiempos. Una forma vulgar de llamar la atención. Quizá los lectores acaben por cansarse, pero de momento viral es viral en titulares de prensa. A modo de ejemplo, en el momento en que escribo (17 de agosto de 2016), estos son los titulares del día:

Vuelve dab, el baile viral de LeBron James

El salto de pértiga que se ha hecho viral

Reacción de gato que ve a Trump se vuelve viral

Un calamar con “ojos de dibujo animado” se vuelve viral

Salto de trampolín se ha hecho viral

El baile del levantador de pesas se vuelve viral

Leopardo escondido en una fotografía se vuelve viral

Youtubers destruyen una ciudad Lego y vídeo se hace viral

Orangutan que sonríe a cámara se vuelve viral

¿Cuántas barras ves? El viral que revoluciona las redes sociales

PokémonGo: Tongo estrena el Poketongo y se vuelve viral

Bebé china se vuelve viral. Adivina por qué

Demasiados virales para un día. Demasiados virales con tan poca chicha.

Por supuesto que no faltan titulares que comienzan así:

Mirá por qué esta foto se volvió viral… 

El último titular apela a la curiosidad de un lector que espera encontrar en la imagen algo truculento como el fotógrafo de cierto relato de Cortázar. Pero nunca hay muerto ni detalles relevantes ni tan siquiera divertidos. «Menuda gilipollez» es una posible reacción del lector.

En los titulares de arriba hay un batiburrillo de cosas sin importancia que servidor, usuario de las redes sociales, ignoraba. Por tanto, realmente no son virales. Viral es todo aquello que, como el vestido azul y negro o blanco y dorado, comenta hasta la bisabuela.

Leyendo los titulares podríamos pensar que la prensa ha muerto o que carece de ambiciones.  Con el cebo de viral se pretende robar un poquito de tiempo del lector y, con suerte, que el lector pique con «noticias relacionadas».

Si a un lector se le roba tiempo no puede emplear tiempo extra a otras publicaciones. Así se genera tráfico con nada; se atrae a los anunciantes. Los periódicos digitales lo saben, y por eso destacan estas no-noticias junto a otras que son importantes. La diferencia entre lo importante y lo que no lo es se vuelve difusa. Uno recuerda a la historiadora Noga Arikha a cuenta de las idiocracias:

«En una idiocracia ninguna cosa es más importante que otra. Todo se iguala».

A la prensa no le importa. Robar tiempo es su forma de supervivencia. El periodista Neetzan Zimmerman explica la existencia de noticias virales así:

«Odio los vídeos de gatos y de bebés. Si estas cosas se convierten en virales es porque hay pocas noticias que merezcan la pena contar o las que hay no son contadas de manera correcta».

Zimmerman sabe de lo que habla. Conseguía 30 millones de visitas cada mes escribiendo en Gawker noticias como:

Artista homenajea a su gato muerto convirtiéndolo en una máquina voladora y Madre pagará multa de 140 dólares diarios hasta que circuncide a su hijo.

Ambos titulares están enfrentados. El grotesco homenaje a una mascota frente a la decisión de una corte rabínica de Israel. La segunda noticia expone que Israel, que aparenta una modernidad occidental, está subyugada por la religión. Sin embargo, es la noticia del gato-dron la que se ajusta a las reglas de Zimmerman:

«Un viral debe ser tonto, dividir, ser visual y compartible».

Es tonto abrir a tu gato muerto de patas, colocarles motor y cables; divide entre «fantástico» y «qué feo» y es visual. Un gato.

El artículo de la madre multada por no plegarse a la Torá no es tonto ni visual.

Por desgracia, según Zimmerman, a veces se rinde:

«A falta de buenas noticias, cuando tu trabajo es hacer crecer el tráfico de un sitio, es difícil ignorar los gatos y los bebés… por tu bien y el de tus compañeros».

¿Realmente faltan noticias o temas que comentar que sean interesantes y/o que entretengan sin caer en el vacío? Como guionista recuerdo la máxima de William Goldman:

«Nadie sabe nada. Nadie sabe qué triunfará en taquilla y qué no».

Goldman sabe de lo que habla. Es guionista de La princesa prometida, Todos los hombres del presidente y Marathon Man, entre otras películas. Para ilustrar a Goldman, los libros de guion o producción cinematográfica recuerdan cuando Columbia Pictures rechazó producir E.T. Los ejecutivos consideraron:

«Nadie verá una película de extraterrestres para niños: hagamos Starman».

Columbia malvendió el guion de E.T. a Universal por 100.000 dólares. La taquilla de Starman fue 29 millones de dólares. La de E.T., 400 millones.

Sobre las recetas para crear contenidos virales podríamos decir que «nadie sabe nada». Los virales no se hacen. Ocurren. Como la señora que ríe con la máscara de Chewbacca. Los titulares de prensa no pueden forzarlos ni considerar viral un vídeo de YouTube que tiene miles de visitas en unas horas concretas y después se estanca. Conozco el Gangnam Style, como todo el mundo, pero no el calamar con ojos de dibujos animados.

Por esto, Zimmerman se cura en salud en tu texto Cómo hacer un viral con la coletilla «una guía poco práctica». Zimmerman comienza advirtiendo que las fórmulas no siempre funcionan, que hay lugar para la sorpresa. Sí, que «nadie sabe nada».

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Imagen: pexels.com

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